Cada año, por el día de san Sebastián, la localidad de Acehúche celebra la fiesta de las carantoñas, declarada de interés turístico regional.

De procedencia desconocida, algunas fuentes indican que se trata de la representación del martirio de san Sebastián, primero asaeteado, y después respetado por las fieras del bosque que no quisieron devorarlo.

El 19 de enero por la mañana es el punto de partida de dos días de fiesta. Será con la recogida del romero por parte del mayordomo acompañado de sus familiares. El mismo día, al caer la tarde, los jóvenes y los niños se acercarán al “gorrón blanco” a recibir al tamborilero.

El día 20 se celebra la “alborá”. En ella, el mayordomo en compañía del tamborilero se pasea por las calles de Acehúche desertando a los hombres que se vestirán de carantoña y los invitan a café con migas. Tras ello, las regaoras comienzan con su tarea: tapizar la iglesia, su plazuela y las inmediaciones de la calle en la que vive el mayordomo con el romero que se recogió el día anterior.

Poco después llega el turno de vestir a las carantoñas. El disfraz está formado habitualmente por pieles de oveja, cabra o zorra, con la cabeza cubierta por una careta horrible, y que puede llevar dientes, orejas de animales o pimientos rojos. Para completar el atuendo, llevan arrastrando en la mano una rama seca de acebuche, conocida como la tárama.

Luego, todos los personajes deben reunirse en los alrededores de la casa del mayordomo, adornada para la ocasión, y de ahí se dirigirán a la iglesia a buscar al santo, donde se celebrarán cantos y danzas a san Sebastián dentro del templo, mientras las carantoñas se quedan fuera. Tras ello, regaoras y tiraores formarán un pasillo por el que saldrá seguidamente la imagen del santo, precedido por las carantoñas que se irán acercando a reverenciarle.

Cuando la procesión llega a la casa del mayordomo, desde el balcón se echa la loa, que consta de referencia a la vida de San Sebastián y favor concedido. Cuando acaban estas, los tiraores disparan al aire mientras las regaoras echan confeti a san Sebastián.

Llega después el turno a una carantoña con cuernos que lleva colgado un gran cencerro, que se conoce como la vaca tora, y que tiene como misión asustar a las carantoñas.

Finalmente, el mayordomo invitará en su casa al ‘convite’, a base de vinos y dulces de la zona.