Hoy, lunes 30 de octubre, llegan al López de Ayala dos grandes actores de la escena española: Blanca Portillo y José Luis García-Pérez con ‘El Cartógrafo’, también a las nueve de la noche. Una obra en la que se dibuja un mapa contra el olvido y la responsabilidad con las víctimas del pasado.

Se trata de uno de los textos dramáticos de mayor éxito de la temporada teatral, escrito por el dramaturgo Juan Mayorga que también dirige ‘El Cartógrafo’. Interpretado por una de las actrices imprescindibles de la escena española como es ya Blanca Portillo y acompañada por otro gran intérprete: el actor José Luis García-Pérez.

La compañía madrileña Entrecajas firma esta producción que tiene una duración de dos horas sin descanso. Esta función tiene un precio de 20 € en butaca de patio y 18 € en anfiteatro. Además, hay un descuento para las personas con Carnet Joven, pensionistas, desempleados y miembros de FATEX de butaca de patio 15 € y 12 € en anfiteatro.

Juan Mayorga se detiene en el pasado y en la recuperación de la memoria para luchar contra la dictadura del presente. El cartógrafo explora los límites de la memoria y se convierte en un alegato contra el olvido.

En la Varsovia de nuestros días, Blanca oye la leyenda del cartógrafo del gueto. Según esa leyenda, un viejo cartógrafo se empeñó, mientras todo moría a su alrededor, en dibujar el mapa de aquel mundo en peligro; pero como sus piernas ya no lo sostenían, como él no podía buscar los datos que necesitaba, era una niña la que salía a buscarlos para él. Blanca tomará por verdad la leyenda y se lanzará a la búsqueda del viejo mapa y, sin saberlo, a la búsqueda de sí misma.

En 2008, el dramaturgo Juan Mayorga visitó Varsovia y, en una pequeña sinagoga, contempló una exposición compuesta por fotografías en blanco y negro con una leyenda que indicaba el lugar exacto donde fueron tomadas. Habría retratos de gente, de edificios, de la vida diaria. Mayorga intentó encontrar aquellos lugares en el mapa de la ciudad actual y descubrió que todo aquello había desaparecido bajo el horror de la guerra. Ese fue el motivo que le llevó a escribir El cartógrafo. Según Portillo, el tema de la obra es muy pertinente en España, un país que “tiene una deuda con su memoria”. “No tenemos resuelta la cuestión de la memoria histórica, no miramos de frente al pasado. No se trata de arrastrar eternamente lo que ocurrió, sino de utilizarlo para mejorar. El pasado no debería ser un arma arrojadiza, sino ayudarnos a crecer como personas. Hacer como que el pasado no ha ocurrido es una ingenuidad”, explica.

¿Qué tienen en común una obra dramática sobre las tablas y el arte de trazar mapas geográficos? “El trabajo de la cartografía es mirar, escoger y representar. Es exactamente lo mismo que hacemos en el teatro, mirar, elegir lo que queremos contar y representarlo sobre las tablas”. Según la actriz Blanca Portillo, que comparte las reflexiones del dramaturgo Juan Mayorga. “Los mapas nunca son neutrales, en la medida en que se construyen a partir de una pregunta decisiva: ¿Qué incluir y qué dejar fuera? Pregunta que es precisamente la primera que toma el hombre de teatro, que jamás es neutral”, señala Mayorga.