Un teatro López de Ayala prácticamente lleno ha acogido en la noche de este jueves la representación de la obra ’El último amor de Lorca’, escrita por Miguel Murillo. La función se encuadra dentro de la programación de actividades previas que se celebran dentro del programa de ‘Los Palomos 2017’, organizado por la Fundación Triángulo.

’El último amor de Lorca’, que fue estrenada el pasado 1 de abril en el Gran Teatro de Cáceres, es una obra en la que se habla de la homosexualidad, pero también sobre el amor y la tolerancia y del entorno social y político en el que sucedieron los hechos, ya que está basada en hechos reales y en la figura histórica del genial poeta español Federico García Lorca.

La compañía extremeña EX 3 Producciones ha contado con José Antonio Raynaud para la dirección y con 7 actores que interpretan la obra: JC Corrales, en el papel de Lorca; Miguel Pérez Polo, que da vida a Juan Ramírez Lucas; Concha Rodríguez en el papel de la actriz Margarita Xirgu; Ana Franco, como la directora del club de teatro Anfístora Pura de Ucelay; Rüll Delgado, interpretando al actor Andrés Morales; Raquel Palma, como la cupletista Maruja Argüelles; y Javier Herrera en el papel de Otoniel Ramírez Lucas, hermano de Ramírez Lucas.

El argumento se basa en Federico García Lorca que conoció al joven Juan Ramírez Lucas en 1934. Fue el amor desconocido del poeta y se especula con que esa fuera la causa de que no se marchara de España ante la situación política que vivía el país. Ramírez Lucas murió hace 7 años y durante su vida fue crítico de arte. En su herencia se hallaron materiales relacionados con Lorca como un diario, poemas, dibujos y una carta del poeta granadino.

‘El último amor de Lorca’ pone en escena uno de los momentos históricos de mayor transcendencia cultural del siglo XX; La recreación de un ambiente sociopolítico marcado por el logro de los derechos de la mujer y la libertad de amar, que fueron terriblemente truncados. En la composición musical ha intervenido David Lerman; en el vestuario Pepa Casado, que ha recuperado piezas auténticas de la época; la escenografía de Nacho Lobato y la iluminación de David Pérez.